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Archivo de la categoría: La Mía Vida

Para tí… aunque nunca lo leas


Con tu permiso… quiero imaginarte en tu salón, poniendo un disco de vinilo de Carlos Gardel en tu viejo tocadiscos que conservabas con gran cariño y allí, en tu sillón, disfrutabas de esa tranquilidad tan merecida, escuchando “Por una cabeza” recordabas a tu mujer, pensando cómo logró enamorarte con aquel dichoso tango.

No hubo día que el recuerdo le provocase alguna lágrima, siempre recordaba como en su despedida ella le pidió que no estuviera triste,que tenía que estar feliz para poder disfrutar con los suyos como a ella le hubiera gustado vivirlo.

Así lo hizo aquel buen hombre, cada día en adelante hacía que sus hijas y nietos sonrieran a su lado consiguiendo así, que el cielo siempre estuviese orgulloso de él.

Su nieta Judith, disfrutaba con su compañero de juego en aquellas tardes de domingo y él tenía que jugar por dos, porque así se lo pidió ella. Cuando los juegos y cuentos sólo eran para Judith las fuerzas le aguantaban bien pero, algo más le costaba cuando se unia el revoltoso Daniel.

Ha sido tanto la felicidad repartida en tan poco tiempo que el amor de tu vida te ha llamado para que descanses junto a ella, siendo éste el único motivo para que te hayas ido tan rápidamente y sin despedirte de todos.

Ahora los pequeños encogen los corazones de quién les escucha hablar y desean dormir en sus casas pensando que por ello mejorarías. Ahora ellos, saben que este domingo será un poco más triste que ninguno pero nunca olvidarán que tú les diste esa alegría por dos. Ahora ellos… miran al cielo porque saben que ya le estáis mirando.

Por eso Judith…

                  cuida bien de tus estrellas, mujer,
cuida bien tus estrellas
    y que nunca las pierdas…

 
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Publicado por en diciembre 31, 2011 en La Mía Vida

 

Gracias amigo y buena suerte


 “¿Qué tal hombre? ¿Cómo tamos?” – dijo aquel nigeriano como si hubiese nacido en el barrio de Santiago, aquí en Jerez.

Era su forma de dar la bienvenida a todos aquellos que se cruzaban en el trabajo de mi querido amigo.

Él, como otros tantos, tiene en el semaforo al único compañero de trabajo y busca cada vez que éste se pone en verde, alguna sombra inexistente.

Goodluck, nombre del muchacho, dedicaba la mejor de las sonrisas para cada uno de sus inesperados clientes. Aún sabiendo que tenían que pasar al menos 49 de ellos que parece que tienen prohibido sonreir y otros 49, que directamente la vida le impidió tener corazón, para poder conseguir quién sabe si al menos, 1 euro.

En su trabajo, tiene que aguantar esa mirada perdida de su cliente que no sabe disimular, aguantar esas bocas que no paran de abrirse y cerrarse y aunque Goodluck, no sepa leer los labios, sabe que “bonito” no le están diciendo, también tiene que aguantar a “niñatos y pijos” que le vacilan aunque Goodluck le tenga dedicada su mejor mirada y por supuesto, tiene que aguantar 12 horas de calor, soledad e incertidumbre…

Goodluck, a pesar de todo, es féliz. Sabe que aunque sean menos, los que lo quieren están ahí para ayudarles, trayéndoles bocadillos, zumos, frutas, sonrisas, un choque de mano y también algo de dinero suelto. Tampoco olvida a sus otros compañeros africanos que traen consigo la generosidad y cooperación que este continente siempre cultiva.

Pero si algo le da fuerzas para seguir adelante y sonreir a la vida, es que después de 4 años en España, Goodluck vuelve. Por fin lo ha conseguido y dentro de poco, cogerá un avión que le dejará en su casa, para volver con su mujer y sus cuatro hijos.

Nunca se me olvidará como se le llena la mirada al bueno de Goodluck, cuando imagina su llegada a Nigeria, volver con su familia y conocer al fin, a su último hijo de tan sólo 3 años y medio, Souleymane…

 … tu padre está loco por contarte un cuento…

 

 
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Publicado por en agosto 23, 2011 en La Mía Vida

 

Ladridos que hablan


Seguramente naciste cerca de la orilla del rio, allá dónde sopla fuerte el levante y de chico ya te golpeó la locura.

Naciste y tu escuela infantil fue una caja de cartón, dónde el techo permitía a la lluvia acariciarte en la ausencia de tu madre. Allí te encontré, con tus ojos brillando que me hablaban de un cobarde que sólo se le ocurrió abandonarte.

Entraste y fuiste corriendo hacia a la que ahora, es tu madre y por tu comportamiento no pude, ponerte otro nombre que el que tienes… Golfo. Eras niño vagabundo y pasaste a ser la alegría de cada uno de mis días y tan generoso, que hasta los gatos firmaron un acuerdo de paz con ustedes.

Te hiciste mayor muy rápido y cada día me enseñabas algo nuevo. Me acompañaste a cada sitio que iba y no te enfadabas si te decia que no podias venir, preparándome una fiesta diferente a mi vuelta a casa …

Un día, la confianza me traicionó y tú, te perdiste por Granada, a mi… se me caía el mundo.

Tu simpatía hizo que más de diez amigos estuvieran buscándote y mi voz tiritaba cuando se lo dije a tu madre, sabiendo que era difícil encontrarte. Cada esquina que atravesaba y no te veía, se me hacía un nudo en la garganta y sin saliva, seguía silbando intentando soñar que aparecieras por cualquier lugar. No hubo santo en el cielo que no le pidiera que aperecieras aquella tarde…

Pero una llamada de tu madre me dió la mayor alegría que podía tener, tú  que tan mayor te has hecho, sabías volver a tu primera casa y allí apareciste, dónde en tu infancia corriste y jugaste con tantos colegas.

Cuando te recogimos como buen ignorante que eres, estabas como si nada y sólo se te ocurrió traer una pelota de tenis para que nos pusieramos a jugar…

A día de hoy, agradezco a ese cabrón que te abandono, teniendo la suerte de encontrarte pudiendo disfrutar todos así… de tú compañía.

Y ahora ven que te quiero decir un secreto…

…te quiero…

 
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Publicado por en julio 5, 2011 en La Mía Vida

 

Te encontré


Vuelvo…

Por la calle donde la sonrisa me cogió de la mano y me soltó por un instante para ver si así sabría descubrir dónde te metiste. Por el camino encontré aquel muro que tanto miedo me daba, pero esta vez sabía que podía superarlo.

Así lo hice, sólo con mirarlo fijamente aquella inmensa pared cayó y entre los escombros cogí las sábanas de los fantasmas para quemarlas y así asegurarme que no volverán.

Seguí adelante pero ahora junto a tí, los baches son fáciles de saltar y si algún día me sorprende la lluvia, me refugio en tí.

Y ahora, aquí en Granada, camino a mi casa contando monedas y de nuevo… llego justo o más bien, creo que no llego. Pero, al ver tu mirada, sólo veo incremento en mi felicidad y me aseguro que nunca estará en números rojos.

… guardaré tu mirada, por si me embargan la vida…

 
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Publicado por en junio 3, 2011 en La Mía Vida

 

Celos de ti


Os miraba y tenía celos… tan felices, tan sonrientes, de aquí para allá. Siempre de la mano y si os caíais siempre os levantabais.

Tengo celos de vosotros, ¿cómo lo hacéis? Por favor explicármelo, quiero formar parte de esa burbuja que cada vez que explota sólo se escuchan risas…

De verdad, os veo correr, vuestra sonrisa, esa mirada de esperanza y a mí, se me cae el mundo y me hacéis olvidar todo aquello malo que me haya pasado en el día.

Por qué sólo los perros os acompañan en vuestras aventuras siendo ellos los mejores confidentes en las exploraciones por el parque, guardando secretos y compartiendo manchas.

Se me cae la baba al veros, tengo que reconocerlo… será por todo esto y muchas cosas más, el motivo de porque quiero estar siempre cerquita vuestra, para que me sigáis dando lecciones de vida, ayudándome siempre a confiar en que habrá siempre esperanza y recordarme que un día, yo también sonreía manchando mis manos en el barro, jugando al escondite, construyendo castillos de arena…

…lo siento infancia, pero te echo de menos…

 
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Publicado por en febrero 10, 2011 en La Mía Vida

 

“Psicóloco”


Curioso, una chica me ha pedido 20 céntimos para llamar por una cabina, cuando se lo he dado su cara era de “picara” y se ha ido directamente a comprarse un cigarrillo en el quiosco más cercano, sólo he podido reírme de la situación…

Seguía camino de mi casa y casi se me olvida desearte suerte… he modificado un poco mi ruta y llame a tu telefonillo simplemente para eso, para hacerte ver que vales y sabes que puedes con el último obstáculo. Qué a partir de mañana sabrás que lo has conseguido y podrás decir que “me quiten lo bailao” y, “aquí está el tío preparao con su titulación bien fresquita”. Y sí, estaremos orgullosos de ti y tú de aquellos que siempre confiaron en ti y tanto esfuerzo desarrollaron para que tú llegases a donde has llegado, por eso ahora hermano, disfruta que también te lo mereces y sabes que podrás desarrollar tu vocación, sólo necesitas moverte y un poco de suerte.

Te escribo esto porque sé que nunca lo verás pero sí que lo sentirás, porque hace un rato al escucharte por el telefonillo, te he notado por primera vez después de mucho tiempo, confiado en ti mismo y así, sí lo vas a conseguir.

Seguí mi camino y Golfo me tiraba hacía el otro lado de la calle, allí encontré un billete de 5 euros, no había nadie, simplemente lo cogí, mire al cielo por si empezaban a llover más, pero no y continué mi camino. Suerte, coincidencia, destino, karma…

…sea lo que sea, mañana me esperan noticias, por favor, no me sueltes que tengo miedo del futuro…

 
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Publicado por en diciembre 16, 2010 en La Mía Vida

 

Conversación con mi mejor amigo III


Abel.- Hola… hacía tiempo que tú y yo no hablábamos…

Golfo.- Pues sí, pero es que no paras, sobretodo por las mañanas que me quedo aquí solito.

Abel.- Ains… pobrecito que es muy chico, aunque ya has cumplido un añito y te vas haciendo mayor enh! Orejotas 😛

Golfo.- Jouu no me digas eso o te diré Patilargoo!!!

Abel.-Bueno, bueno… lo que te quería decir que ya no me puedes vacilar nunca más y engañarme mucho menos, ¿sabes por qué?

Golfo.- Por qué… ¿me he portado mal y me comido el papel higiénico?

Abel.- ¡No! Porque hace algo más de un mes llegó a mí un libro llamado “La verdad sobre los perros”,  me lo he terminado de leer y lo sé todo sobre ti, con que… ¡ten cuidadito!

Golfo.- Ahora si que la hemos liado…

Abel.- Jeje, por cierto a dónde ibas hoy tan ligero que casi te pegas un buen golpetazo

Golfo.- Ná que yo no sabía que me podía caer y me ha dado mucho miedo

Abel.- A mí si que me has asustado, si te pasará algo… no me lo perdonaría

Golfo.- Te prometo que no voy más así de loco, pero tú promete una cosa…

Abel.- ¿Cuál?

Golfo.- Que no me vas a duchar más, que no me gusta y hace frío…

 
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Publicado por en noviembre 28, 2010 en La Mía Vida